La Textura

6Barcelo.jpg
Las clasificaciones que hacemos de las texturas o de cualquier otro tema nos facilitan el estudio y el análisis de lo que nos rodea, pero no son algo rígido ni estándar que se repita siempre igual. Las clasificaciones se hacen atendiendo a distintos parámetros. En cursos anteriores has visto algunos desde los que se te ha presentado el tema de las texturas en el ámbito artístico:
Veías que, según su origen, las texturas podían ser naturales como las de las hojas o los troncos y artificiales como las del vidrio, las tramas de las telas o grandes texturascomo la del edificio de la imagen. Según la intención con la que se hacen, había texturas casuales o intencionadas. Según su función, las hay funcionales y decorativas o estéticas.
Diferenciábamos también texturas visuales como las que aparecen representadas en un cuadro y texturas táctiles como aquellas que puedes tocar a fin de saber si la superficie del objeto era rugosa, suave, fría, etc.
En este curso estudiaremos las texturas desde una nueva perspectiva: el orden. Según sea la disposición de las texturas en el plano o en las superficies tridimensionales existen texturas orgánicas y geométricas.

Texturas geométricas o decorativas

Podemos definir como texturas geométricas o decorativas a todas aquellas texturas que son siempre intencionadas y tienen una disposición ordenada sobre las superficies en las que aparecen. Suelen ser texturas regulares con una estructura de repetición que no tiene porqué ser siempre uniforme.
Seguramente piensas que sólo podemos encontrar este tipo de texturas en objetos fabricados por el ser humano.
Sin embargo, ese gusto por el orden y la geometría en las texturas es fruto de la observación de la naturaleza. En las caracolas, los panales, las hojas o caparazones de muchos animales puedes observar como este atributo de la forma que es la textura tiene una distribución organizada.
Este tipo de textura es muy utilizada en todas las facetas del diseño gráfico e industrial por ser de carácter dibujístico. Puedes encontrar multitud de ejemplos de texturas geométricas en la industria textil, en la arquitectura o en las herramientas que encuentras en las ferreterías. En ocasiones cumplen funciones útiles como los moldeados o roscados de las piezas industriales, pero la mayor parte de las veces las texturas geométricas se utilizan para enriquecer ornamentalmente los objetos. En algunos casos este tipo de textura deriva del proceso de fabricación como ocurre con el granulado fotográfico.
Texturas orgánicas
Las texturas orgánicas son aquellas que están formadas por signos agregados de modo arbitrario o caprichoso producidas por el gesto del artista en el proceso de creación de la obra. Suelen ser casuales aunque controladas por el autor en el aspecto general y están relacionadas directamente con la herramienta y el soporte en el que son realizadas.
Como en el caso de las texturas geométricas, podemos encontrar texturas orgánicas naturales y artificiales. Observando a tu alrededor puedes observar multitud de ejemplos de texturas orgánicas en la naturaleza: las diferentes superficies de la tierra, las rocas, la vegetación, las pieles de animales y frutas, etc.
Mediante la utilización de los procedimientos gráfico-plásticos podemos imitar esas texturas naturales orgánicas y elaborar otras nuevas. Has visto en cursos anteriores algunas de estas técnicas para realizar texturas: el frotado, el estampado, rallados y salpicados, los monotipos, el pegado de materiales, pero verás en esta unidad como las posibilidades son aún mayores.
Expresividad de las texturas en la escultura
Observa las dos piezas en las que está trabajando este imaginero. Parecen dos obras totalmente distintas ¿verdad? Sin embargo, se trata de la misma obra en dos fases diferentes de su proceso de fabricación.
El imaginero modela en barro la figura lo que le permite hacer cambios y correcciones. Es la imagen que se encuentra en la primera fotografía. El proceso hasta que la obra queda terminada es largo y complicado. Como puedes ver en la segunda imagen el resultado que ofrece la madera policromada es absolutamente distinto.
La expresividad de una obra escultórica está estrechamente relacionada con el aspecto que ofrece su superficie. Ese aspecto viene dado por el tipo de material pero también por el tipo de textura elegida. Cada textura nos proporciona una sensación distinta. Con la realización de texturas podemos lograr que un objeto parezca agradable, repulsivo, frágil, pesado, cálido, frío etc. El artista es consciente de que una adecuada elección del material y las texturas con las que lo trabaje ayuda a potenciar el efecto final de su obra. Pulsa en esta serie de materiales escultóricos y verás las texturas que cada artista ha elegido para el tratamiento de las superficies.

Expresividad de las texturas en la pintura

external image clear.gif
external image clear.gif
Convergence, 1952. Obra de Jackson Pollock
Convergence, 1952. Obra de Jackson Pollock

Convergence, 1952. Jackson Pollock. www.albrightknox.org
Las texturas son una parte principal de la obra plástica. Por medio de texturas los artistas intentan imitar en sus representaciones bidimensionales las sensaciones táctiles de los objetos de la realidad. Esa sensación de relieve la consiguen realizando entramados de líneas, gradaciones de color, superponiendo formas, cambiando el signo de la pincelada o la espátula haciendo pequeños o grandes trazos, siendo homogénea o vibrante, con mucha pastosidad o poca.
Otras veces, y sobre todo en los artistas contemporáneos, la realización de texturas se convierte en su principal medio de expresión y el aspecto más relevante de sus obras. En ocasiones aplican la pintura en capas densas sobre el soporte arañándola o raspándola con diferentes herramientas. Salpican pintura con brochas y pinceles o la arrojan y la vierten directamente sobre el soporte como hacía Jackson Pollock (1912-1956) en su action painting. Añaden cargas como arena o piedra pómez, colas y barnices sintéticos, e incluso pegan todo tipo de objetos como cartones telas u objetos encontrados.
La obra de muchos de los artistas abstractos como Antoni Tàpies (1923) o Carlos Saura (1930) se caracteriza por la profusión de texturas creadas en sus obras con las que consiguen resultados expresivos impactantes.
La expresividad de las texturas en la arquitectura
Las plazas, los edificios, los puentes y el urbanismo en general son arquitectura. La textura de la arquitectura viene determinada por los materiales empleados en su construcción así como la disposición y colocación de esos materiales en cada una de las obras.
Los ritmos y los relieves de todos los elementos arquitectónicos (rosetones, escaleras, ventanas, puertas, columnas...) y los materiales empleados (hormigón, piedra, ladrillo, cristal...) determinan el aspecto de los edificios y la sensación que estos ofrecen al espectador.
El arquitecto es un artista que deja, como el pintor, la huella de su personalidad en sus construcciones. No sólo se preocupa de solucionar problemas funcionales en los edificios. Como cualquier artista, trabaja sobre una idea que pretende transmitir y para eso son determinantes los signos de textura que aplica al exterior de sus construcciones. Hay edificios que nos sorprenden por su magnificencia; otros por su riqueza, su modernidad o su aspecto frágil.
La aplicación de nuevos materiales a la arquitectura ha supuesto siempre revoluciones creativas en arquitectos e ingenieros a lo largo de los siglos. En el cuadro de la izquierda tienes cuatro edificios de materiales y texturas muy diferentes. Pica y arrastra cada imagen hasta el adjetivo que mejor los define.

La expresividad de las texturas en el diseño

La realización de texturas en el diseño tiene dos papeles destacados: uno funcional y otro estético.
El material y las texturas de cada objeto deben ser adecuados a la función práctica que tienen que desempeñar. No tendría sentido hacer un llamador para una puerta de cerámica o una tetera de plástico... porque no servirían para cumplir sus funciones prácticas. La textura de los cubiertos es suave para que no te hagas daño a la hora de llevarlos a la boca; las ventosas de las alfombrillas del baño evitan caídas en la ducha, y el cartón ondulado permite empaquetar sin peligro y protegiendo los objetos delicados.
Además de una función práctica, las texturas poseen un efecto expresivo. Están cuidadosamente pensadas y diseñadas para conseguir resaltar la forma de los objetos y hacerlos tan atractivos como sea posible. Mira las fotografías de la página. Son cuatro soperas de distintos estilos y épocas. Todas pueden ser utilizadas para servir sopa; sin embargo, el diseño profusamente decorado con texturas diversas nos da idea de que la intención de sus creadores ha ido más allá de lo puramente funcional primando el objetivo estético.

Otras técnicas para la creación de texturas: el moaré o moiré

external image clear.gif
external image clear.gif
Efecto moaré
Efecto moaré

Efecto moaré
external image clear.gif
Efecto moaré
Efecto moaré

Efecto moaré
Se trata de una textura muy especial conseguida al mezclar tramas de puntos o líneas que consiguen crear la ilusión de movimiento. El arte cinético originado en el último periodo cubista a mediados del siglo XX se interesó por la representación física del movimiento y utilizaba para sus modelos dinámicos este tipo de textura.
Las tramas para la realización del efecto moaré deben de ser muy regulares... pero las combinaciones son innumerables. Hoy día, con la utilización de programas de dibujo y animación por ordenador, te resultaría muy fácil realizar imágenes cinéticas basadas en este efecto.
Otras técnicas para la creacción de texturas: la fotocopiadora
¿La fotocopiadora? Seguro que te parece extraño. Suponemos que piensas que ese elemento tan práctico sólo sirve para copiar documentos y no imaginas posibilidades artísticas en semejante máquina ¿verdad?
Sin embargo, son muchos los artistas que se sirven de este artefacto para realizar imágenes increíbles. Te explicamos algunas de las posibilidades:
Se pueden fotocopiar directamente objetos como hojas de distintos árboles haciendo composiciones con esos los elementos sobre el cristal. Puedes hacer la copia a su tamaño, aumentada o reducida. Ese material fotocopiado puedes pintarlo después, usarlo como base para la realización de un collage y añadirle color o cualquier otra posibilidad que se te ocurra.
Puedes hacer barridos: se trata de colocar una imagen en el cristal de la fotocopiadora y moverla durante el copiado. Dependiendo de la velocidad que le apliques al moverla las copias sufrirán más o menos deformación. Con los barridos conseguirás sensaciones de movimiento.
Otra opción son las superposiciones: consiste en fotocopiar una imagen u objeto cualquiera en la máquina de fotocopias. Colocar otra distinta sobre el cristal y hacer una nueva copia utilizando el papel anterior de modo que el resultado es la superposición de ambas. Eligiendo adecuadamente el orden y la disposición de las imágenes conseguirás efectos de texturas sorprendentes.

Toda la información de esta página está extraída íntegramente del CNICE